PENA DE MUERTE EN COREA DEL NORTE
Por: Helicioso*
Kim Jong-un, el ‘culibajito’, ‘paticortico’ y ‘regordete’ dios de Corea del Norte desde 2011, es hijo de Kim Jong-il y nieto de Kim Il-sung. Es el mandamás de un país con apenas 120.540 km² habitado en 2026 por más o menos 26 millones de ciudadanos apendejados, cuya capital es Pionyang.
Allá no se puede pensar diferente del régimen, porque resultas muerto. Los norcoreanos reciben a través de globos enviados desde Seúl, en Corea del Sur, toda clase de propaganda norteamericana sobre películas, danza, música, gastronomía y formas de vida en total libertad. Según un informe de la organización de derechos humanos, Transnational Justice Working Group (TJWG), ha habido un enorme aumento de las muertes por ejecución, relacionadas con prácticas religiosas, leer sobre cultura occidental o ver películas norteamericanas.
En Corea del Norte también está prohibido tener una Biblia, esa peligrosa conducta criminal lleva al poseedor del libro sagrado, directo al cadalso.
Entre 2011 y 2024, el gran Kim mandó matar a 358 personas por fusilamiento, ahorcamiento o decapitación, la modalidad de la ejecución depende del delito y la impresión que quiera causar el gobierno entre el público asistente. Otros infractores de causas nimias, pagan condenas de hasta 30 años.
Esta letalidad hace que el pueblo sea fiel al régimen por físico miedo. Los jóvenes miembros de la élite gubernamental o militar viven pendientes de la música pop surcoreana y de las hermosas películas norteamericanas, todo ello adquirido de contrabando y a sabiendas de que arriesgan su vida por poseer dicha información.
En enero de 2022 una chica de veinte años, junto con su pareja fueron ejecutados públicamente por ver películas surcoreanas, ella era hija de un alto funcionario del Ministerio de Seguridad, lo que agravó su pecado, ya que su familia fue enviada a un campo de prisioneros políticos. Al espeluznante espectáculo macabro del ahorcamiento fueron “invitadas” 300 personas, que debieron ver sonrientes cómo morían sus amigos de forma horripilante.
Ocurrió un caso aberrante de una madre norcoreana que regresaba a su hogar y al ver su casa incendiada, de forma valiente salvó a sus dos pequeños hijos, sacándolos de entre las llamas. El gobierno de Kim Jong-un la condenó a 30 años de cárcel, por no salvar los retratos del padre y el abuelo de Kim, en lugar de salvar a sus hijos.
El régimen de “Kim el divino”, a quien el malvado Calígula le queda en pañales, prohíbe rotundamente a sus connacionales ver películas, programas musicales o videos extranjeros, porque se les cae la retórica falsa de que los norcoreanos viven en un paraíso, cuando el paraíso de la libertad y la democracia, queda en los Estados Unidos.
*Helicioso: Helí Jurado Sierra.