En Rusia se disparó la oferta de trabajo
En el lejano Óblast de Magadán al este de Rusia, estuvo don Vladimir reclutando personalmente muchachos para la “Operación especial”. Aprovechando que en esas apartadas regiones viven minorías étnicas muy pobres, no muy civilizadas, que por necesidad, se dejan convencer fácilmente para el ignominioso trabajo que ofrece Putin de convertirlos en carne de cañón para la guerra contra Ucrania.
¡Hace un frío ni el berraco!, 30 grados bajo cero.
Los habitantes de esa alejada región ubicada en el Ártico Siberiano, a 5.900 kilómetros de Moscú, no quieren saber absolutamente nada de guerras, ya que tienen recuerdos dolorosos de Iósif Stalin, cuando les robaba sus alimentos, ocasionándoles una hambruna colectiva que mató a miles de ellos y luego convirtió la ciudad en humillante centro de prisioneros de guerra, enviados a campos de trabajo forzado, llamados Gulag, durante épocas dolorosas de la Unión Soviética.

Putin, con voz de enano agrandado y utilizando su ‘carreta’ de culebrero de pueblo, les dijo a un grupo de jóvenes:
“¡Muchachos, hoy es su día de suerte!, ¡la madre Rus los llama! “Vamos a perseguir y matar a unos viciosos mariguaneros ucranianos, que se volvieron nazis. De ustedes depende que Rusia sea tan chévere como Los Estados Unidos.
Ya somos grandes, pero vamos a ir por más, cuando conquistemos a Polonia, Alemania, Francia, Suecia, España, Italia, Reino Unido; luego, someteremos a los gringos. Rusia será la madre de todos esos bastardos, pero no vamos a permitir que nos digan; la puta que te parió”
Como el Doctor Putin estaba en campaña para reelegirse por quinta vez. (Ya lleva 20 años mangoneando a los pobres rusos), aprovechó para despacharse con un montón de promesas, al estilo de un político de barriada.
Comenzó por decirles que iba a convertir a Rusia en el sueño ruso, así como existe “el Sueño Americano”, de manera que todo el mundo se venga en masa a veranear y a trabajar a Rusia, ganando muchos rublos.
–Les voy a construir la estatua de la libertad, más bonita que la de los gringos, les voy a freír unas hamburguesas más sabrosas que esas McDonald’s. Lo mismo haré con la tal Cocacola, vamos a inventar la ColaRucia, más deliciosa que la de los ‘cara pálida’ americanos, vamos a modernizar nuestro hermoso Lada, para exportarlo y venderlo quinientas mil veces más que el Ford; también vamos a confeccionar los blue Jeans mejor que los gringos LEVIS y por último ese tal Hollywood va quedar babeando de la envidia, ante el Rusiwood que me pienso ingeniar.
Lo que no voy a permitir, son los motines para despotricar de mí, a todo el que se me oponga, le va a pasar lo mismo que a los desgraciados traidores como Alexander Litvinenko, Ana Politkóvskaya, Stanislav Markélov, Serguéi Magnitsky, Alexéi Navalni y otros 500 sapos que fueron envenenados o baleados, por dárselas de picarones.
La consigna para los que vayan a combatir a Ucrania es no dejar ni uno vivo. Se deben desaparecer o masacrar por igual a mujeres, ancianos y niños. El gobierno que yo presido, les va a pagar muy bien por cada muertito y los va a honrar como a héroes, con “la medalla al valor”.
Y siguió con su perorata: – en Ucrania están hartos de un degenerado Nazi llamado Bolademier… Zelenski que, apoyado por otros depravados de occidente y comandados por un viejito guevón de apellido Biden, patrocinan una alcahuetería llamada OTAN, lo que en buen cristiano traduce:
“Ojo Tenemos Abundantes Nervios”.
Lo que sí no sé, es ¡cómo esa maricada les funciona!
A todos los jóvenes patriotas colaboradores les vamos a proporcionar las armas, con su uniforme bien planchadito, menos los zapatos y el chaleco antibalas, esos se los rebuscan ustedes, porque en este momento toca apretarse el cinturón, ya que tenemos mucho gasto y la economía rusa está ‘malangas’.
Ese es el repugnante empleo que el tirano ofrece a sus vasallos.
Un joven tomó la vocería y, con el ‘cacho de mariguana’ en la mano, después de inhalar profundo, para agarrar inspiración, habló así:
–Compadre Putico, a mí me importa un
que unos guevones ucranianos estén fumando cannabis, cuando a nosotros también nos gusta, es que con este frío y sin calefacción, ya que usted no la quiere instalar, no provoca hacer otra cosa.
Para su información, aquí muchos metemos maracachafa y además nos agrada ese visaje que llaman Nazismo. Lo que no me gustaría, es que vayamos a matar ucranianos, por el simple hecho de fumarse uno que otro ‘bareto’. No se le olvide que en toda Rusia recuerdan a don Adolfito con mucho cariño. Más bien le pregunto, con gran respeto, señor presidente: ¿Por qué no se pone usted el uniforme bien planchadito y se va a Ucrania a darles bala personalmente y de paso se gana esa puta medalla desvalorizada?
El muchacho de apenas 17 años le remató diciendo: –Mire patrón déjenos quietos, que nosotros lo que queremos es mantener bien ‘bacaniaos’, sin hacerle mal a ‘nadies’. Usted está “equivocao maluco” con nosotros y está meando fuera del tiesto, lo mejor es que se regrese por donde vino.
Putin, habiendo aspirado bastante humo de los muchachos en el pequeño recinto, le ripostó:
¡Huy marica, “estás pillao”!
Halconjurado = Helí Jurado Sierra