¿Amigo…? “El ratón del queso”

¿Amigo…? “El ratón del queso”

El joven Carlos Eutimio Follador, hombre bien parecido y siempre bien perfumado, es de esos hombres que las mujeres definen como: “eso es mucho tarrao”; invitó un fin de semana al culto de la iglesia “La roca de la prosperidad” a su mejor amigo Elton Tito de 45 años, quien a diferencia del primero era lo que las féminas llaman: “un moscorrofio”.

Carlos Eutimio le expresó a su compinche que le iba a confiar un secreto muy delicado: Se trata, dijo, de que yo me estoy acostando con la esposa del pastor, entonces necesito que después de la ceremonia me lo entretengas más o menos por una hora, haciéndole todo tipo de preguntas, mientras yo voy a darme un gustazo con esa mujer que me da tanto las delicias del norte como las del sur.

Elton era un hombre de principios éticos y se negó a ello pero, como su amigo le ayudaba con su difícil situación económica, regalándole mercado todos los meses, tuvo que acceder a su petición.

Después del servicio religioso Elton fue con el pastor y le pidió que le hiciera una liberación, pues sentía como si tuviera el diablo adentro; el pastor le dijo que su caso era muy difícil, pero que donando una buena cantidad de dinero semanalmente a la iglesia, los demonios podrían abandonar su cuerpo; le extendió un sobre y con el dedo le señaló que tributara.

Pastor sacándole los demonios a Elton Tito

Luego le hizo unos pases magnéticos y le rezó así: “¡Busate Busate Bu, escaramuza sarimanchú, que los diablos y diablitas, salgan corriendo de tú!”, dejándolo todo embadurnado de aceite de cocina, le pidió que volviera en tres días para terminar de extraerle el resto de demonios.  Entonces Elton, para poder entretenerlo por más tiempo, le consultó algunos pasajes de la biblia, pero se le acabó el repertorio y repetía las mismas cosas que ya había preguntado. El pastor observando el nerviosismo de Elton Tito y su sospechosa reiteración, intuyó que algo raro estaba sucediendo, entonces investigó a su interlocutor con agudeza, para saber qué era lo que realmente quería. No pudiendo sostener más el engaño y, por un enorme sentimiento de culpa, se vio precisado a confesarle que su mejor amigo, en ese momento, estaba teniendo sexo con su esposa y su misión era entretenerlo, pero que lo perdonara por prestarse a ese acto tan infame.

El pastor, en lugar de enojarse, soltó una sonora carcajada y con voz serena le dijo: ¡el apellido de su amigo es muy diciente! Yo soy viudo desde hace cuatro años. ¡Ve corriendo a tu casa!

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Carolina parra
2 Años Después

Ja ja ja ja ja ja…..

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