Médico colombiano postulado al Nobel de Medicina

Médico colombiano postulado al Nobel de Medicina

Historia escabrosa y fascinante basada en un hecho de la vida real.

Por: Halconjurado*

En Bogotá, Colombia, Suramérica, hubo un caso excepcional, cinematográfico, de un médico ilustre, al cual, mientras caminaba de noche con paso lento rumbo a su casa, por un puente peatonal, ya muy cansado de “voliar bisturí y de coger dobladillos en la dermis”, un jueves 30 de enero de 2020, le salieron al paso tres pacientes, con la “noble misión” de darle un ‘paseo’ por la ciudad. Como no accedió por las buenas, el trío lo arrastró, lo apuñaló y le golpearon sin tregua, entonces, el doctor muy ducho en cuestiones de tensión y especialista en parasitología, de inmediato infirió que se trataba de unos lombricientos que viven a expensas de los caminantes; (más exactamente fue escogido para un secuestro express). El galeno, con la rapidez del tipo de la película “Gatillo veloz”, les suministró a cada uno, dos grageas de nueve milímetros, debajo de la lengua, para calmarles la fiebre, aunque es más eficiente el LIMÓN, pero en un puente y tarde de la noche, era muy difícil conseguir ese dichoso medicamento.

El prestigioso `matasanos´, (ya que los tipos estaban sanos), o mejor no tanto, ya bien podridos por la perversidad delincuencial, muy diligente y ceñido a su intachable ética, los auscultó con el fonendoscopio, para ver si tenían buena respiración, pero presentaban bradipnea (respiración lenta), entonces el caritativo cirujano, (mirado por un solo ojo, porque el otro lo tenía hinchado, debido a los cachazos recibidos), de inmediato `vio´ la necesidad, de aumentarles la posología y rápidamente les aplicó la tercera dosis directa al pulmón, para aminorar su sufrimiento. La tumefacción del ojo fue vital para el médico, ya que ganó tiempo preciado, al no tener que cerrarlo para afinar la puntería. (Se cumplió el aforismo de, “no hay mal que por bien no venga”). Con esos tres comprimidos de 9 milímetros, a cada uno, los dejó listos para la necropsia, no habiendo cobrado ni un peso por la exitosa operación.

Eximias asociaciones de médicos gallegos, aburraes y pastusos, postularon al eminente facultativo, al Nobel de Medicina, por la audacia y precisión de su intervención. Este insólito caso servirá de ejemplo a todas las generaciones, no sólo de médicos, sino de muchas otras profesiones, para que continúen con el legado de “cercenar carcinomas”, ya que los asaltantes, ahora ‘re-finados’, eran una mortal tripleta de tumores malignos que le estaban haciendo metástasis a la sociedad, pero que, en un santiamén, el prestigioso facultativo, actor de esta plausible historia, extirpó con exactitud plomo-quirúrgica. La ciudadanía está pidiendo, no policías, sino un médico de ese talante para cada puente.

Analizando con lupa esta importante terapéutica, encontramos que los asaltantes ya estaban curtidos en su oficio, habiendo asesinado a docenas de inocentes víctimas y, exhibían orgullosos este amplio prontuario criminal: Diplomado en atraco, (tenían una academia en la que enseñaban esa difícil y arriesgada fechoría), robo con decencia, (ocurre cuando varios ladrones dentro de un bus, pistola en mano, dicen educadamente: “tengan la bondad de entregarnos los celulares”), nalgotráfico, (lupanares dedicados a la compraventa de pompis carnudos), transacciones con maracachafa punto rojo, (compraventa de marihuana de la más fina procedencia), piromanía, (manía enfermiza de prender candela hasta debajo del agua), elaboración de fierros, (porte y fabricación de armas hechizas), violaciones de chiquitos (este delito es muy doloroso de explicar) y otras temerarias acciones que mejor no mencionamos, para no concitar el nerviosismo colectivo. En ese rosario delictivo se basó la fiscalía para eximir de toda responsabilidad al galeno, dedicado a la noble profesión de salvar vidas.

En este evento, de forma bien insólita, “haciendo caso omiso del Juramento Hipocrático”, el médico no los dio de alta, sino de baja, es decir, les hizo un gran favor, concediéndoles una cristiana sepultura, para que no siguieran causando tanto mal a la comunidad.

Uno no entiende cómo, su ex-excelencia Iván Duque Márquez, quien para la época camellaba como jefe del palacio de Nariño, ante esa intrincada labor sanitaria, realizada a la intemperie, sin quirófano y sin anestesia, no galardonó a tan connotado cirujano con la Cruz de Boyacá en el grado de “Tiro al Blanco” (La fiscalía aclaró que los ladrones eran blancos, no negros) o al menos lo hubiera nombrado como Ministro de Defensa, con sueldo de congresista y, agraciarlo además,  con una prima retroactiva, de unos cinco mil millones de pesos, dada su extraordinaria heroicidad. ¡Injusticias que comete la presidencia!

El crimen ha llegado a unos niveles tan bajos de sordidez que, cuando alguien muere castrado y degollado, víctima de androcidio, (‘masculinicidio’ diría yo) o por atraco, secuestro, etc., el juez deja libres a los criminales, por dos razones: la primera, porque NO HUBO FRAGANCIA, es decir, porque cuando los peritos forenses hicieron el levantamiento, el finado todavía no olía a cadaverina, (olor que judicialmente determina que el muerto sí murió). También existe la Prueba Reina realizada por Medicina Legal, la cual consiste en hacerle cosquillas al muerto, si éste se ríe, es porque está vivo y, la segunda, (valga la redundancia), para darles dizque, una segunda oportunidad – y, claro – esos malnacidos buscan la segunda, la quinta y la décima oportunidad de volver a llenarse los bolsillos a costa de cualquier transeúnte que se topen en su derrotero.

De todo lo anterior, se colige que, la guerrillocracia, el papa, Biden o a quien corresponda, debe aprobar de inmediato la permisividad del porte de armas entre los parroquianos honestos,  para defendernos de esa jauría de malandrines, tanto colombianos como extranjeros, que se tomaron las calles, las ciudades y los campos de toda la nación. De esa manera, los contribuyentes nos ahorraríamos el dinero para carros, motos, armas, uniformes y sueldos de policías. En este escabroso caso, la fiscalía dictaminó científicamente que, vale más un médico vivo, que tres atracadores muertos.

Finalmente, el gobierno dijo que, para aminorar la oleada delincuencial, la presidencia de esta oligarquía guerrilleril, va a repartir gratis, pistolas ‘Petro Beretta’, para la defensa personal de los ciudadanos que sean tan aconductados, como los de la “primera línea”.

Ahora sí, apaguen la vela que, ¡ nos llevó el P*#ª$ !

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Nancy
2 Años Después

Muy buena demasiado inteligente los contenidos

Pilar parra
2 Años Después

Muy cómico tu blog

Espero sigas publicando para amenizar las tardes

Eljusi
2 Años Después
Responder a  Pilar parra

Muchas gracias Maria del Pilar por tu comentario

rodrigo gonzalez
2 Años Después

muy picaresco e interesante animo es bueno encontrar lecturas que nos diviertan

Eljusi
2 Años Después
Responder a  rodrigo gonzalez

gracias por su comentario

Zuleydy Macías Oviedo
3 Años Después

Me causo mucha risa q el médico los dió de baja y no de alta

Isabel Sánchez
3 Años Después

Te sigo desde España excelente

Carolina parra
3 Años Después

Ja ja ja ja ja…. Para morirse de la risa. Excelente!!!!

variedad Mru
3 Años Después

tiene mucha gracia me hizo reír y me pareció valiente el personaje

Luz Dary Oviedo
3 Años Después

Estupendo artículo, narrado magistralmente con toda la cáustica humorista que se requiere para desternillarse de la risa.

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