La novia jetona

Una señorita, de nombre Anela Darloh, fue a tomarse una fotografía, en FOTOJETON, para enviársela a su novio en el extranjero.
Ella estaba muy avergonzada, porque tenía la jeta tan grande como la campana de una tuba,
entonces el fotógrafo la tranquilizó, diciéndole que había un truco muy fácil para que la foto le quedara hermosa y con la boca bien pequeña, el cual consistía en decir lulo
en el preciso momento del disparo.
Anela tomó asiento muy contenta, se alistó y puso cara de enamorada, pero en el momento de:
¡ Cámara, acción !, se le olvidó el nombre de la fruta y la muy tonta dijo:
¡ MA- RA- CU- YÁ!
Ya podrán imaginarse los lectores cómo le quedó la jeta la pobre muchacha.

¡ MA RA CU YA !
En este escrito me parece que el autor tiene gran imaginación al inventar esos chistes con tanta chispa