Aparición angelical

Aparición angelical

El dueño de una pequeña parcela vive solo en su acogedora casita de campo: Aire puro, riachuelo de aguas transparentes con peces multicolores, árboles frutales, tranquilidad y hermoso paisaje bucólico.

Se dirigió al pueblo en su motocarro AKT, para una revisión de la batería, pues se demoraba mucho en prender y luego se apagaba, pudiéndolo dejar tirado en cualquier momento.

Karguero GVN de AKT

El mecánico no lo pudo atender, pues tenía que irse rápido a llevarle unos medicamentos a una familiar enferma en una ciudad cercana.

Le recomendó dejar su vehículo para revisarlo con calma al otro día. La resultante: volverse a  pie hasta su finca, pero eso no importó, porque el tipo era bueno para “echar quimba”.

Fue a una tienda para aprovisionarse de galletas, arroz y salchichón, encontrándose con un amigo que vivía enseguida del baratillo, el cual le había prometido regalarle un gato y un perrito, muy útiles para su estancia.

Quedó bien encartado con los animalitos, las cosas que compró, más la barra de salchichón   Aunque estaba un poco sobrecargado e incómodo, emprendió el camino hacia su casa.

En ese instante tuvo un ¡encuentro fantástico!:

De repente vino hacia él una mujer joven, con  rostro angelical, ojos verdes chispeantes como esmeraldas,  cabello rubio encantador, prominente ‘fábrica de lácteos’, ‘pandero’ de infarto, todas sus parábolas con aviso de “curva peligrosa”, y los suculentos etcéteras que usted, amable lector, se pueda imaginar.

De este kilataje fue la mujer que se le apareció al campeche

Ella le preguntó:
– ¿dónde queda la finca “Chocho Grande”?

El labriego un poco anonadado por la aparición, le explicó que estaba como a cuarenta minutos de camino y colindante con la suya, pero que no podía acompañarla porque estaba muy cargado de cosas e iba a paso largo.

La escultural mujer, con mucha amabilidad, se ofreció ayudándole a llevar el perrito y algunos paquetes, con tal de irse acompañada.

Las dos almas emprendieron el camino ya con la oscurana encima, entonces, la hermosa señorita, -no se sabe-, si haciéndose la nerviosa o azarada de verdad, le dijo:
– “Yo soy una dama de conducta intachable, que no ha conocido hombres y no tengo quien me defienda. ¿Cómo sé yo, que usted, aprovechando las tinieblas y la soledad del camino, no me amarre a un árbol, me arranque la ropa y abuse de mí, hasta  saciar todos sus instintos lujuriosos?”

Así  imaginaba ella, que el campesino podría abusarla.

De inmediato, el labriego con voz de profeta evangelista le contestó que, él sinceramente no comería semejante cosa,-(perdón, rectifico)-

“no cometería semejante cosa”, porque, primero, respetaba mucho a las mujeres y, segundo, en el remoto evento de que su mente se torciera, no le quedaba ni una mano libre para perpetrar esa infame acción, entonces ella le explicó, “pues muy fácil, amarra el perro y el gato con la traílla a un árbol, pone los paquetes en el suelo y procede a violarme”.
Ahí mismo él le preguntó:
-Y, ¿quién me tiene el salchichón?

Entonces, ella muy inteligente, de forma melosa y guiñándole un ojo, le respondió:
-¡¡¡ pues… yo se lo puedo tener !!!

Moraleja: Definitivamente, las mujeres todo lo resuelven mejor que los hombres, se nota claramente que ella estaba ¡atraída eróticamente por el agricultor! y el pobre campesino no entendía el mensaje.

COMPARTIR (SHARE)
5 1 Vota
Calificación del artículo
Suscríbete
Notificar de
0 Commentarios
El mas nuevo
El mas antiguo El mas votado
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
0
Nos encantaría tu opinión, por favor comentax