Lo “chocante” de una mujer hermosa

Lo “chocante” de una mujer hermosa

La señorita Hemba Rada, va conduciendo su auto marca Marucha Vence, (u otra marca enlazada con la web) con exceso de velocidad a 100 kilómetros por hora, por el carril secundario de una vía solitaria. Un aviso vial dice: velocidad máxima 50 Kms/h. En una intersección se pasa el semáforo en rojo y choca a otro auto por el costado trasero. Ambos autos quedan fuera de la vía. El conductor sale de su coche volcado con daños irreparables, caminando por sus propios medios algo magullado; le reclama furibundo, con sobrada razón, a la señorita por su imprudencia y exceso de velocidad, pero ella, sonriendo, lo abraza y le expresa que es un milagro que los dos estén sin un rasguño, después de ese tremendo choque. El Marucha Vence de la chica se incendio totalmente, pero su conductora escapó de asarse a la parrilla, segundos antes de la deflagración.

La señorita, demasiado atractiva, con un apetecible ‘bómper trasero’ y unas  ‘protuberancias delanteras’ que, a través de su blusa transparente se muestran deliciosamente pecaminosas, comienza a platicarle de la suerte que los persigue y le dice al perjudicado, de contextura delgaducha con cara de lerdo, estatura  de 1.48, casi enano que, el percance que acaba de pasar es cosa de la buena fortuna, que ella es soltera y en el preciso instante de la colisión estaba pensando en conseguir un ‘amigovio’ exacto a él, pues no le gustan los hombres altos y, por una extraña coincidencia, llamada fortuna, suerte o conjunción astral, lo trajo a su presencia, tal como se lo imaginó.

          El hombrecito que estaba bien enfadado, comenzó a ceder, obnubilado por el par de exquisiteces lácticas, las palabras dulces y la belleza encandilante de la mujer.

Al frente había un bar abierto y ella, muy jovial, dándole un beso en la mejilla, le susurró al oído: –en lugar de enojarnos, debemos celebrarlo, pues el destino se valió de ese incidente, para juntarnos por toda la vida.

Él no quería entrar a ese antro, porque su religión se lo prohíbe, pero Hemba lo forzó abrazándolo y restregándole contra su endeble cuerpo sus libidinosas curvas, lo metió al bar al tiempo que le preguntó qué tipo de bebida le apetecía; él escogió tomar agua, ya que era abstemio y nunca en su vida había bebido licor. Entonces, ella le insistió de forma coqueta, acariciándole el mentón y guiñándole un ojo, ¡no desaprovechemos esta oportunidad, brindemos por nuestro futuro y por nuestro amor! ¡Usted me gusta muuuucho! Yo me lo imagino desnudo, besándonos apasionadamente y haciéndome el amor a mañana, tarde y noche.  

El pobre hombrecillo, llevado por la excitación de las palabras y al borde del colapso orgásmico, pidió una botella de Raska Bakana, (u otra marca enlazada con la Web) la que ella, delicadamente le fue administrando un sorbo tras otro, sin darle respiro, diciéndole: “¡guepa je! por nuestra luna de miel, ¡este trago, por delante! ¡Y este  otro por detrás!”.

‘La cosota’, como dicen los reguetoneros, (que no era cualquier cosa), con la botella en la mano, le empujaba cada bocanada. Así, abrazado, con su cara apretada contra sus pechos turgentes, le embutió varias dosis al pobre asno. A estas alturas, el chiquitín se había convertido en un roñoso cuadrúpedo, embelesado con la perturbadora belleza de la mujer, hasta que la botella quedó vacía.

Cuando ya se había escanciado todo el licor, la señorita Hemba Rada le dijo con voz torpe, como de borracha: -¡fu-tu-ro y her-mo-so ma-ri-do mío, pague la cuenta! El tipo le pasó su billetera a la dama, para que ella pagara, ya que por efecto del  atragantamiento etílico,  no veía y se tambaleaba de la borrachera; aprovechando el alto grado de embriaguez, le sustrajo abusivamente de la cartera tres billetes de 500 euros, que se guardó entre sus frondosas tetas y remató: Pidamos dos grúas para que retiren los autos y nos vamos a culminar nuestro amor a mi apartamento. (Es de resaltar que ella simulaba que tomaba, pero no había bebido ni una gota).

Sin que él se diera cuenta, llamó a la policía de tránsito, los que llegaron de inmediato y Hemba Rada les dijo muy oronda, con voz clara, señalando al hombrecito. ¡Este accidente tiene un maldito culpable!: ¡Háganle la prueba de alcoholemia a este estúpido, que casi me mata!

MORALEJA: ¡NUNCA, pero NUNCA crean en palabras melosas de una mujer! y, cuando ellas ‘muestran su mercancía’, algo muy malo se traen.

En esta historia hubo cinco canalladas cometidas por Hemba Rada:

1º Violación de norma de tránsito por ir a exceso de velocidad.

2º Daño a otro auto por irresponsabilidad.

3º Mentir y engañar a un hombre iluso, diciendo que estaba muy enamorada de él.

4º Hurto, al sustraerle de la billetera 1.500 euros.

5º Calumnia, al decirle a la policía que el hombre la chocó estando borracho.

Mujeres bellas con palabras dulces, son el mismo demonio ¡Cuidado!

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Alexander
2 Años Después

Que mujer tan malo

Carolina parra
2 Años Después

Excelente blog, pero cabe resaltar que hay hombres que tambien abusan de sus atributos jajajajajaj.

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