NICOLÁS MADURO MOROS ‘CONSENTIDO’ POR USA
Por: Helí Jurado Sierra.
La frase de moda en todo el mundo libre es:
¡Que vivan Donald Trump y Los Estados Unidos!
Long live Donald Trump and The United States!
Vive Donald Trump et les États-Unis !
Es lebe Donald Trump und die Vereinigten Staaten!
Lunga vita a Donald Trump e agli Stati Uniti!
Y la expresan en 6000 idiomas más.
Toda Latinoamérica está feliz al ver tras las rejas al asesino torturador y ladrón, junto con su cómplice Cilia Flores. El dictador Nicolás Maduro era antes un bailarín consumado, todos sus éxitos delincuenciales los celebraba bailoteando. Aunque sus movimientos eran descoordinados, torpes, espasmódicos y burlescos; al tirano-saurio no le daba pena hacer el ridículo danzando.
Maduro se burlaba de cientos de jóvenes venezolanos inermes que, iban bostezando a las protestas en contra del gobierno, o asistían a una manifestación con el estómago acalambrado por el hambre. Entonces el tirano ordenaba condenarlos a 30 años de prisión, por traición a la patria. El bigotudo exmandatario está apenas comenzando a sentir lo que sufren los presos inocentes de Torcorón y el Helicoide.

Maduro en la ‘guandoca’ condenado a 300 años.
El 3 de enero del 2026, año de gracia para Venezuela, siendo las dos de la mañana, entraron al Palacio de Miraflores los infalibles “Delta Force”, enviados por Donald Trump, unos ‘manes’ atléticos, hercúleos, con edades entre los 25 y 30 años que con gran facilidad ‘fumigaron’ a las risibles “Avispas negras” de Cuba, mayores de 45 años, armados con escopetas de fisto, casi todos barrigones alcohólicos, que cuidaban celosamente al presidente Maduro, pero a esa hora, como cosa rara, estaban dormidos y sin chalecos antibalas. La orden que les habían dado desde cuba fue: “Oye chico en caso de alguna movida chueca, háganse los ‘guevones’ y sálvese quien pueda”.
El resultado: 32 muertitos, que según el monigote Díaz Canel de Cuba murieron peleando valientemente.
Así saludaba ‘don Nico’ en inglés, cuando lo llevaban camino de su celda, para disimular su nerviosismo: “happy new year”. Ahora debe estar ensayando la frase: “United States is very good”.
El expresidente maleante, inconstitucional, ilegítimo y fallido, ahora se encuentra preso, como una extraña paradoja, en el “Helicoide norteamericano”, llamado: “Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn”, luciendo un impecable uniforme de color naranja, confeccionado a la medida. Dicen los expertos en moda masculina que un prestigioso sastre norteamericano hacía rato le había tomado las medidas a distancia, apreciando una fotografía de su corpulenta mole, con la seguridad de que pronto luciría su overol azafranado.
Maduro está alegando que tiene depresión post parto, (argumenta que parió una nueva Venezuela), pero el juez, no le cree porque sabe que ese man es un artista malvado que se las sabe todas en materia de maquinaciones satánicas, el bigotudo es capaz de enredar un duende en una mata de cilantro y está manifestando tristeza fingida, para que lo compadezcan.
El juez de la causa, Alvin Hellerstein, -hombre probo e incorruptible-, ya le dijo que, si quiere alguna rebaja de su pena, (que va de los 200 a 300 años), debe cambiar su profesión, de bailarín por cantante, pero le exigió que debe, al menos, imitar la voz del colombiano Maluma.
A Maduro deberían depilarle las cejas, el pelo y el bigote, para que afine su voz.
Estados Unidos está pensando muy seriamente, en “hacer moñona”, realizando la abducción de estos nocivos personajes: Nicolasito Maduro Jr., Diosdiablo Cabello, Tareck el Aissami, el coronel Alexander Granko, alias “el Gran Torturador” y el general Vladimir Padrino López, para liberar al pueblo venezolano de la ignominia.
Mientras la mayoría de los ‘chamos’ buscaban sobras de comida entre los botes de basura, Maduro y su concubina Cilia, comían filetes de carne bañados en oro, por un valor de 1000 dólares, en el famoso restaurante Nusr-Et de Estambul, en Turquía y de sobremesa fumaba un oloroso puro de US$ 600 dólares.
Nicolás Maduro, continuó la turbia y estólida política de Chávez, para acabar de hundir a Venezuela en una profunda crisis, que va desde problemas económicos, políticos y humanitarios, hasta sumir al próspero y hermoso país en la pobreza extrema, incrementando la hiperinflación y la violación de los derechos humanos.
El coronel Hugo Rafael Chávez Frías, en su afán de camuflar su latrocinio, se inventó el nombre de República Bolivariana de Venezuela, apadrinándola con el insigne apellido del libertador, para componer un ‘robo legal’, avalado por ‘la Prostituyente’ del 12 de noviembre de 1999. Ahí comenzó el saqueo a Venezuela, protegido por un gobierno espurio de ratas, comandado por una rata más grande, Diosdado Cabello.
A ese rico país suramericano debieron rebautizarlo con el mote de: “República Castrista de Venezuela” en honor al barbudo animalejo, ya fallecido, que también prostituyó a Cuba.