¿Fidel Castro era un hombre bueno o malo?

¿Fidel Castro era un hombre bueno o malo?

Por: HELI JURADO SIERRA.

Son muchas las historias que se han tejido en torno a Fidel Alejandro Castro Ruz (que así se llamaba el barbudo animalejo). Misterioso personaje que ejerció por 49 años una asquerosa dictadura sobre la hermosa isla de Cuba y que ya nonagenario, se fue a rendirle cuentas a Satanas, del mierdero en que la convirtió.

De acuerdo con mis investigaciones, me ceñiré a la verdad, para no convertirme en un sicofanta, teniendo en cuenta que hablar mal de un muerto no está bien, porque, hasta donde yo sé, su tumba no cuenta con computador, Internet,  ni redes sociales para defenderse, el comunismo no ha llegado a tanto desarrollo.

Fundó en 1965 el Partido Comunista de Cuba (PCC), de corte Marxista- Leninista, que aquí entre nos, creo que ni el mismo Fidel entendía muy bien qué era ese embeleco. Yo pienso que lo movió siempre el afán de enriquecerse y de explotar una finca de 110.860 km² con 11 millones de lacayos bajo el ejercicio del terror, para provecho propio.

Creo firmemente que el único ser sobre la tierra que predicó el amor por los demás,  recibiendo a cambio la crucifixión, fue Jesucristo, y en otro caso de compasión por el prójimo encontramos a la madre Teresa de Calcuta, que se armaba con medicamentos y buena voluntad, para hacer caridad con enfermos de extrema gravedad y enorme pobreza; de ahí en adelante, no existe amor por la patria ni amor por nadie, lo que hay es egoísmo, amor al dinero y a la vida sibarita.

Estando Castro de visita oficial en Washington, el 19 de abril de 1959, cuando la Revolución cubana estaba en ciernes, remató su discurso así:

“Nuestra Revolución es tan cubana como nuestras palmas. (…) Y toda esta campaña de ’comunista ‘, campaña falsa, campaña canallesca, que ni nos preocupa, ni nos asusta“.

La anterior declaración era una enorme contradicción a su pensamiento, a no ser que antes del discurso, en lugar de fumarse su acostumbrado habano, hubiera aspirado alguna otra cosa verde.

Cuando se llega al poder mediante un golpe de estado, no se utilizan el rosario ni la santa cruz, se usa un mecanismo más sofisticado llamado “lluvia”, que consiste en múltiples aguaceros torrenciales de balas, los cuales ocasionan derramamiento de sangre, desolación y muerte. La perversa Revolución Cubana dejó solo occisos y miseria.

Hay una organización con sede en Miami denominada “Archivo Cuba”, la cual señala que en medio siglo fueron ejecutadas extrajudicialmente, más de 1.166 personas y fueron pasadas al paredón otras 3.116, pero es muy difícil hablar de cifras exactas porque el gobierno esconde dichos datos. Caso aparte son los encarcelamientos por sospecha, fundamentados en motivos políticos y las desapariciones. Todas esas órdenes macabras llevaban la firma del comandante Fidel.

Castro logró orgullosamente que Cuba dejara de ser el lupanar de los norteamericanos, pero se lo transfirió a Rusia y cuando los siberianos se hartaron, aparecieron la jineteras, que no son otra cosa que mujeres hambrientas rebuscándose la vida con el sudor de sus caderas, ellas son las que empujan la economía de la isla, por medio de su movimiento sicalíptico.

El salario mínimo en Cuba es de risibles 2.100 pesos cubanos mensuales, lo que equivale en 2024 a US$ 5,52 dólares al mes. Por ejemplo, una joven cubana, cosiendo ropa de seis a seis o trabajando como enfermera, solo se gana 4,00 dólares en 30 días. Y a la hora de hacer mercado con la tiquetera gubernamental, no se puede llevar para su casa, después de hacer interminables colas, sino dos rollos de papel higiénico, una libra de fríjoles,  dos panelas, tres libras de arroz y unas verduras secas. ¿Carne?, ¿pollo? Esas dos palabras no existen en el diccionario de los cubanos. Todo el que pida más, está conspirando contra el gobierno y si le da por gritar que tiene hambre, de inmediato es encarcelado y condenado a “solo treinta años”, si está de buenas.

Con ese exiguo mercado, la  resultante es una malnutrición que ocasiona padecimientos gastrointestinales, enfermedades de la piel, hipertensión, diabetes y algunos tipos de cáncer, que en Cuba tienen altísima incidencia, por la mala alimentación y la falta de medicamentos.

5.52 dólares es lo máximo que puede ganar una secretaria trabajando para el gobierno, peeeero, si la chica es bonita, se avispa y se sienta bien mal, mostrando la rabadilla por ahí en la playa, frente a un hotel, haciéndose la que toma el sol, y la ve un turista billetudo, chileno, uruguayo o colombiano,  se puede ganar 300 verdes en media hora, bailando reguetón estilo tamal (con la presa adentro). He ahí la abismal diferencia monetaria con el salario cubano y la razón por la que tantas mujeres prefieren jalarle al negocio de la “venta de carne a calzón quitao”.

Cuba, de acuerdo con el mentiroso Fidel, no pudo llegar a ser siquiera un país poderoso, siempre dependió del monocultivo de la caña de azúcar y de las limosnas de Rusia y Venezuela. Los amigos se cansan de ayudar y de que a toda hora les digan con cara de mendigos: “Oye chico, ‘préjteme’ 500 barras que la otra semana le pago”.

Si el gobierno cubano, que presidían Fidel y su compinche Raúl Modesto Castro Ruz, fuera tan bueno, no saldrían miles de disidentes en rudimentarias  balsas, rumbo a los Estados Unidos, afrontando los peligros de un mar tenebroso infestado de tiburones. Como dicen los cubanos fugados: “preferimos morir en el mar, que de hambre o encerrados por años en una cárcel”. 

Las mazmorras cubanas están llenas de disidentes y de personas del común que son señaladas por la policía secreta de no estar de acuerdo con el Régimen Barbudo.

Castro era un charlatán embustero, especialista en enredar con su prepotencia revolucionaria, solo tenía en su mente ideas retrógradas, en contra de los norteamericanos. Todavía le echan la culpa de su miseria al embargo norteamericano, cuando para producir maíz, chícharo, fríjol, naranjas, mangos, guanábanas etc., lo mismo  que para criar pollos o cerdos no se precisa de los gringos.

Es bien raro que el embargo norteamericano no afecte a los gobernantes cubanos para tener yates, aviones, helicópteros y comidas suntuosas como caviar, langostas, salmones, centollas de US$ 250 dólares la unidad, Bacon de 20 dólares, trufas negras a 28 dólares por 100 gramos y vinos carísimos tipo Romanée Conti de US$ 558.000 dólares. Esa es la opulenta lista de lo que constituye el menú cotidiano de esos desalmados sátrapas.

Fidel Castro era un delincuente especialista en ejecuciones sumarias, expropiaciones, encarcelamientos y una temible política militarista y expansionista. Todo aquél que no obedeciera sus  órdenes infames, era condenado irremediablemente  al paredón.

La pregunta que cabe hacerse es,  ¿por qué en Cuba, durante 50 años de comunismo, no hay ni un solo personaje que iguale en industria o en comercio a cualquiera de los ricos de, Bahamas, El Salvador, Aruba, Jamaica o Republica Dominicana? No hay empresas pujantes o una economía a la altura de cualquier país de la región. Solo reinan la pobreza, el hambre, la falta de electricidad, de agua potable y de comida.

La respuesta es muy sencilla: Porque los únicos ricos de esa fracasada isla son Fidel, su hermano Raúl y su familia.

La mayoría de los autos cubanos son de modelos vetustos, no existen edificios modernos y si ese sistema es tan bueno, ¿por qué Cuando Fidel se adueñó del país en el año 1959, era como una tacita de plata y cuando le entregó su alma al diablo en 2016, estaba hecho un muladar, con edificios derruidos, las calles rotas y el pueblo hambriento?

En este momento, para comprar un par de zapatos en la isla, tienes que ahorrar y dejar de comer ocho meses. Para comprarte un celular, pero no de alta gama,  tienes que dejar de comer dos años, ahorrando todo el dinero.

El pueblo está atolondrado, amodorrado y arrodillado; con razón decía el dictador ruso Josep Stalin, gran maestro de la maldad e inspirador de Fidel:

“La mayoría de los pueblos, siguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan, por el simple hecho de recibir un regalo barato o algo de comida”.

Los cubanos se ríen de toda su infelicidad, porque son caribes, pacientes, musicales, folclóricos. Todos los cubanos están tan cansados de aguantar hasta el tope, que “ya les da lo mismo ocho que ochenta”. La mayoría piensa: Para qué luchar, si esto no ha cambiado en 60 años, ya no cambiará nunca y solo les queda resignarse. Cuba es un país en ruinas, en el que la palabra prosperidad no existe.

Opine usted amable lector en los comentarios,  sin miedo a ser encarcelado, si el comandante Fidel era bueno o malo.

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Carolina parra
1 Año Después

Definitivamente extremadamente maloooo!!!

Eljusi
1 Año Después
Responder a  Carolina parra

Gracias, Carolina por opinar

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