Astucia de un viejito para atrapar jovencitas
Por: ELJUSI
Un anciano de nombre Liagoel Cambiazzo, con todo su cabello blanco, de más o menos 67 años, entra un viernes por la noche a la prestigiosa joyería, LA ARGOLLA FELIZ, acompañado de una joven de no más de 23 años. Pide que le muestren un anillo para regalarle a su prometida.
La acompañante, de cara hermosa, con unas suculentas prominencias frontales que le hacen un perfecto balance a su enorme trasero para que no caiga de cola, sonríe feliz. El dependiente le dice que sería bueno que trajera a su prometida, para medirle el anillo, a lo que la chica contesta sonriendo con voz angelical:
– ¡la prometida soy yo!
Le muestra un anillo de $ 2’000.000,oo de pesos, pero el abuelo dice que quiere ver algo más suntuoso, entonces le muestra otro anillo de $ 10’000.000,oo. La chica se lo prueba y dándole un sonoro beso húmedo en la boca al viejo, le dice: Amor, ¡está hermoso!
El veterano sentencia: me lo llevo. El joyero le pregunta amablemente ¿cómo va a ser el pago? El vejete contesta que con cheque, ya que por seguridad no carga efectivo, entonces comienza a escribir el documento por dicho valor y concluye que cuando el cheque sea efectivo, enviará a su novia a recoger el anillo.
Como era viernes debían esperar cuatro días para corroborar el cheque.
El día martes la joyería llamó al fósil para decirle que el cheque había resultado sin fondos. El anciano muy tranquilo dijo: Ya lo sabía, me disculpan y pagaré la multa, pero lo importante fue el fin de semana tan delicioso que pasé con aquella hermosa chica. Luego me cambiaré de teléfono y de ciudad.

¡Atención chicas!
Anda un viejito ofreciendo joyas,
se las merienda gratis y desaparece.