¡Excelente noticia!
Se encuentran dos compañeros de trabajo y uno le dice al otro:– Imagínate que nuestro amigo, el agente Manolo Cuernado, llegó a su casa de sorpresa y encontró a su mujer desnuda, con otro policía en la cama. Ella de inmediato le dijo a su esposo,– ¡llorando! –, que tenía coxigodinia (dolor del coxis) y que el agente simplemente la estaba sobando, para calmarle el dolor.
Manolo caviló rápidamente que su esposa era una mujer de “recto proceder”, entonces desenfundó su pistola y les pegó tres ‘pepazos’ a cada uno, para luego suicidarse con un balazo en la sien, muriendo los tres de forma instantánea. El titular del periódico EL TIEMPO fue como de película: “Réquiem para tres”.
El amigo al oír esa triste historia, como cosa rara, se puso muy eufórico, frotándose las manos, y exhibiendo una sonrisa de oreja a oreja dijo:
-¡Qué excelente noticia!
– ¿Por qué te pones alegre ante semejante desgracia? Y el compañero contesta:
–Lo que pasa es que si Manolo Cuernado hubiera llegado el día anterior, el muerto habría sido yo…
El agente hacia honor a su apellido
El señor está bien cuernudo y no se a dado cuenta