Radiografía del médico asesino Bashar Al Assad
Este artículo ha sido adobado con varias cucharadas de sátira y una pizca de humor negro, para hacer las delicias de los lectores.
Por: ELJUSI*
Bashar Al Assad, de profesión médico, sí, medico asesino, graduado en oftalmología, carrera que le dio muy buena visión para empotrarse en el poder, hijo de Háfez al-Ásad, otro malvado déspota que gobernó Siria exprimiendo la sangre de su pueblo, por 29 años, desde 1971 hasta su muerte en 2000.
Bashar es un criminal de vieja data, perteneciente a una aberración llamada partido BAAZ, que mataba o desaparecía a todo el que se le pusiera por delante, torturaba mujeres y niños por mero placer.
Este cobarde persecutor de los débiles, se hizo reelegir cada siete años en votaciones fraudulentas. Tiene en su haber, el récord de más de cien mil occisos y 13 millones entre desplazados y refugiados.
Bashar, asustado con las protestas de su pueblo hambriento y reprimido, recurrió a sus dos máximos ‘parceros’: el “tóxico” Putin y el “hiyab moralista” Jamenei, para pedirles que lo ayudaran con caucheras automáticas, con machetes de dos filos y cuchillos tres en uno y así lo hicieron muy prestos, pero sus socios pronto se cansaron de botarle corriente y cuando ya lo vieron medio Assado, lo abandonaron, entonces, el Ayatolá Jamenei (el mismo que hizo matar a Mahsa Amini, en Irán porque se le había corrido el velo), le salió con esta jaculatoria: “que Alá os ampare” y el KGB Vladimir (el mismo que envenenó y mató en la cárcel Lobo Polar al opositor Alexei Navalny), añadió: “que San Cirilo os guarde” y lo entregaron a los rufianes de THS.
“El carnicero de Damasco” fue derrocado por los rebeldes en sólo once días, el 8 de diciembre de 2024, después de 53 años de estar con su familia disfrutando del poder matar gente por simple sospecha. Si el hombre no se vuela rápido a Moscú, lo más seguro es que le ocurre lo que a Saddam Hussein.
Bashar Al Assad era un dictador sanguinario, sin escrúpulos, que utilizaba armas químicas contra su propio pueblo. Usó contra su comunidad inerme, gas cloro y gas sarín, que están prohibidos por las convenciones internacionales.
En este momento (16 de diciembre de 2024), los rebeldes sirios han liberado de las cárceles a personas que estuvieron prisioneras durante 40 años en celdas construidas a treinta metros de profundidad.
El mayor perjudicado con la caída de Assad es el agalludo Vladimir Putin, pues “se quedó sin la soga y sin la ternera”.
Siria está dividida en las siguientes facciones: 1º el gobierno de Al Assad, 2º Los Kurdos y los drusos, 3º los turcos del ejército nacional sirio y 4º los guerrilleros del grupo Hayat Tahrir al- Sham (HTS), cuyo líder es Abu Mohammed al Jawlani, que ahora funge de cordero manso, pero era un encarnizado demonio, que mataba cristianos y descuartizaba niños, miembro, además, del grupo terrorista al Qaeda.
Los rebeldes sirios al mando de Abu Mohammed, les dieron 48 horas a las bases militares rusas, para que desocupen el amarradero.
Bashar al Assad era un gigante con pies de barro, que llegó a ‘estar cagado y con el agua lejos’, ya no les quedan sino los hutíes que están en el remoto Yemen. Su ejército era un tigre de papel, apoyado por Rusia e Irán.
El régimen iraní pertenece a la rama islamita Chií, Bashar al Asad es alauita una derivación del chiismo, es decir todas esas religiones no son más que sectas para enredar feligreses apendejados y sacarles todo el billete posible, idéntico a los pastores latinoamericanos, que allá en el Medio Oriente se llaman imanes, (atraen mucha gente, como el imán al hierro), lo raro es que Alá se pasea muy tranquilo por Bogotá, pues los rolos saludan: “Ala ¿cómo te va?” Por eso yo sostengo la teoría de que Alá no es musulmán, es Bogotano.
Irán perdió Siria, dentro de poco va a perder el Líbano y si continúa poniéndoles problema a los judíos, va a “perder el carriel y varios puchos”. Irán está en crisis económica, crisis social, crisis sicológica y crisis de sueño (no duermen) y a eso súmele los ataques de Israel y Estados Unidos. El ayatolá Jamenei quiere continuar atacando a Israel, pero se quedó sin Hezbolá y sin Siria. Don Putin, rascándose el escroto de la rabia como un animal sarnoso, está con el rabo entre las piernas después de la derrota de su pupilo Bashar al Asad, y como es hiperestésico (muy sensible), llora inconsolable sobre la leche derramada.
La esposa de Bashar Al Assad, de nombre Asma, cuando chiquita, mantenía con mucha tos y sibilancias en el pecho, entonces su mamá le decía: “Asma mijita, asma” y así se quedó, pero ya grande, como cosa rara, no sufre de los pulmones, sino de leucemia. Quien la ve con esa cara de mojigata, fue cómplice en todas las viles acciones de su esposo Assad. Ella siempre trató de proyectar una imagen moderna de Siria, vistiendo a la última moda, luciendo costosos vestidos y joyas, para enseñarle a las mujeres de su pueblo (que no era su pueblo), -ella era inglesa-, cómo estar a la moda, el problema era que el 98 % de las mujeres sirias estaban sin trabajo y en la pobreza, algunas apenas ganaban para medio comer y así es imposible lucir las refinadas marcas: Gucci, Louis Vuitton o Versace que la primera dama usaba.
Como a Bashar le tocó salir en pura hijuep… de Damasco, llegó a Rusia sin un centavo, entonces Putin que es bien jodido, pensó: ¿será que este guevón se me va a venir a vivir aquí gratis? Y le alquiló una piecita para que se instalara al lado del Kremlin con su mujer y ya no tan formal como cuando era presidente, le cobró el arriendo por adelantado y le exigió un depósito de 20 rublos, para los servicios. Ese Putin no da puntada sin dedal.
Como quince días después, se supo que el expresidente Bashar Al Assad sacó en secreto de los bancos Sirios, en 24 aviones, no se sabe cuántas toneladas de Euros y dólares con destino a Rusia. El hombre era muy ahorrativo y cuanto “centavito” le quedaba lo metía a la alcancía, hasta que la famosa alcancía llegó a ser tan grande como las bodegas de Concha y Toro (del tamaño de tres estadios de fútbol).
Cuando Putin se enteró de ese torcido multimillonario, le cambió el semblante, dejó la mala cara, le sonrió a Bashar y le dijo, (como en la propaganda): “¡Tomémonos un tinto, seamos amigos!”.
Según el canal RT, el diálogo fue así:
Putin: – ¡Huy mariiiiica!, ¡yo no sabía que vos estabas ‘embilletao’¡
Bashar: –Claro pendejo, es que yo tengo con qué comprarte medio Kremlin y unos cuantos barriles de Pretolio, (así se dice petróleo en árabe).
Putin: –Espérese a ver qué queda de Ucrania y lo nombro gobernador de un Óblast o algo por el estilo allá en Ucrania y si le damos ‘materile’ al Zelenski, de pronto vos, con esa cara de rata apendejada, me servís de presidente de esos nazis, para que nos ‘bacaniemos’ y hagamos negocios, fifty / fifty.

Hasta ahí se sabe de Bashar, seguiremos investigando, qué hace, con quién duerme y si tiene pesadillas con Siria.
* Eljusi: Helí Jurado Sierra.
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