Moscas y moscos
Por: Helí Jurado Sierra.
Soy el jardinero en una casa donde vive un muchacho muy listo, de apenas ocho años, cuyo nombre es Disprigenio.
El otro día lo encontré matando moscas. Las cogía al vuelo, con la mano, las golpeaba contra el suelo y se quedaba observándolas con una lupa.
Le pregunté: –¿Qué haces?
–Matando moscas, me contestó.
– Y ¿cuántas has matado?
– Seis en total, cuatro machos y dos hembras.
– ¿Cómo haces para saber su sexo?
– Es sencillo: las cuatro las encontré sobre un vaso de cerveza y las otras dos sobre un espejo.

