Maduro, Padrino y Diosdado Cabello

Maduro, Padrino y Diosdado Cabello

Una tripleta de malnacidos

(Cuyo apelativo termina en…utas).

Por: Eljusi*  

NICOLÁS MADURO MOROS ha sido un dirigente sindical venezolano y chofer de bus urbano, vago e irresponsable, (según su antiguo jefe). Se alzó con el poder tras la muerte del déspota Hugo Chávez y luego se hizo elegir presidente en unas elecciones amañadas en abril del 2013, ya lleva once amargos años con el país descarrilado, haciendo ochas y panochas, amasando una inmensa fortuna robada del erario público, en manguala con los militares. No solo heredó, sino que acrecentó la crisis a nivel social, económico y político, distinguiéndose por el fomento de la  delincuencia, la inflación, la pobreza y el hambre del pueblo venezolano, colmando de opositores  hasta el techo, las cárceles en su tiránico mandato.

En 2024 la lideresa María Corina Machado, precedida de su brillantez docente y de su honroso título en ingeniería, fue víctima de una treta jurídica de la camarilla Castro-chavista, al declararla inhábil para ser candidata por la oposición, dizque por sicofanta. Entonces renunció a su candidatura y nombraron a Corina Yoris, una académica inteligente y honesta a la que el gobierno nefasto, mediante la CNE, (Comisión Nacional Embaucadora), también le negó de plano su derecho a representar al pueblo oprimido en las elecciones. Yo, como observador colombiano, he pensado que la zancadilla a su candidatura obedece a  ser muy titulada y estar sobrada de méritos jurídicos y académicos para manejar la cosa pública, de donde se infiere que la masa ignara de Venezuela ya está acostumbrada a los roznidos del (Equus africanus asinus): Maduro, y ergo, es mejor continuar con el “platanote jecho”.

Acto seguido la oposición lanza como candidato a Edmundo González Urrutia, profesor, escritor y diplomático, quien ganó con sobrados méritos, después de escrutar el 87 % de las mesas, con más de ocho millones de votos. El candidato Maduro dijo que iba a correr un baño de sangre si no le reconocían su triunfo fraudulento, cometiendo el descaro de no mostrar las actas.

Dejemos ahí este animal de “sarna perrosa”, no sea que se nos vaya la mano en describirlo y termine del lado de los buenos. La pena de muerte, estilo Saddam Hussein, después de un juicio legal de dos años, para poder contabilizar todos los muertos que él ocasionó, sería un final de lujo para este sátrapa.

Veamos ahora a VLADIMIR PADRINO LOPEZ: Como los buenos toreros, es un general de cartel, sí, del cartel de los soles, alias “Don Corleone”, que brilla por el oro robado de Tumeremo y El Callao. Sin haber estudiado Finanzas y Negocios Internacionales, se convirtió en genio de las exportaciones en todo lo relacionado con cocaína y otros estupefacientes. La comparación con el mafioso italiano es odiosa, porque el venezolano resulta mucho más avezado en maldad, aventajándolo con PHD en matazones, encarcelamientos y desapariciones de inocentes. Estados Unidos ya le tiene puesto el ojo, para nombrarlo en el cargo de aseador de los baños de una cárcel norteamericana, sin sueldo y sin ver la luz del sol.

Continuemos con DIOSDADO CABELLO RONDÓN:

Es un militar venezolano que se retiró del ejército con el rango de teniente (no pudo más). Su coeficiente intelectual daba para cabo primero. Pero, “la suerte sí existe” y resultó presidente de Venezuela en 2002, durante 5 horas y 15 minutos. De haber estado una horita más, ese malparido les hubiera vendido a los rusos y a los chinos, por una millonada, la ciudad de Caracas, el Canal de Panamá y les hubiera encimado a su mamá. El hombre, en medio de su ordinariez, se manda una ‘carreta’ de culebrero de pueblo, con la que es capaz de enredar un duende en una mata de cilantro.

Ha sido vicepresidente, ministro, y considerado como la persona más importante del embeleco denominado Revolución Bolivariana, un calco del vomitivo de la Revolución Cubana.

La anterior “tripleta de lujo”, está sostenida por un aparataje militar que se adueñó de todas las industrias y comercios prósperos del país, desde el momento en que el sátrapa Chávez, haciendo uso de su investidura espuria pronunciaba su manida palabra “¡exprópiese!”, dejando como dueños absolutos de tales empresas productivas a unos uniformados que sólo sabían desfilar y echar bala. Ahí fue la hecatombe, dichas empresas produjeron muy buenos dividendos, pero en términos generales, es decir, su patrimonio y su producción, antes de quebrarse, resultó en los bolsillos de esos maleantes castrenses.

De ahí en adelante, que entre el diablo y escoja, porque la grandiosa, preciosa y rica Venezuela de otras épocas, terminó sumida en la depauperización, y en el descrédito internacional, cuyas calles hieden con el olor mortecino de los cadáveres que a diario aparecen en todas las ciudades, por el simple hecho de protestar contra la tiranía feroz.

Bastaría con que el gobierno norteamericano capture a estos tres malandrines y les den caricias eléctricas en la bolsa escrotal, como las que ellos les hacían a los opositores en la cárcel de Tocorón, para que canten en colores, entregando detalladamente a todos los miembros de la “Asociación para delinquir” que desgobierna a Venezuela, junto con los chulos cubanos y los iraníes que fungen como policías adscritos al régimen de Maduro.

El anterior artículo fue extractado del ‘celebro’ de:

* ELJUSI: HELÍ JURADO SIERRA.

Director: www.publikomic.com

E-mail: publikomic@gmail.com

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