Gustavo Petro de Colombia rompió relaciones con Israel
Israel es una de las democracias más firmes del mundo, es un país muy pequeño, pero de enorme desarrollo, con una educación de altísimo nivel, lo que da como resultado un cociente intelectual superior, galardonado trece veces con el Nobel de química, economía, literatura y paz. Israel tiene más premios Nobel per cápita que Estados Unidos, Francia y Alemania.
Por todo lo anterior, Colombia no está en capacidad de poner en entredicho las relaciones con un socio estratégico importantísimo, sobre todo en materia de seguridad. Por algo será que la potencia norteamericana es una aliada incondicional de Israel.
El presidente colombiano, no quiere que le recuerden su vergonzosa profesión de guerrillero. Tampoco quiere rememorar, el vil asesinato de Gloria Lara, de José Raquel Mercado, de innumerables secuestros y otros crímenes infames, como la masacre del Palacio de Justicia en la que murieron 94 personas; todas son acciones ignominiosas, cometidas por la abominable organización a la que pertenecía.
Petro rompe relaciones con Israel, asumiendo unos daños colaterales en los bombardeos a Gaza.
En las guerras ocurren todo tipo de desmanes de parte y parte, que muchas veces no son calculados, pero de ahí a echarse de enemigos a los hebreos, hay mucho trecho. ¿Será que sufre de odio hacia los judíos, surgido tal vez de prejuicios religiosos, raciales o culturales? -No se sabe-, pero está exudando antisemitismo por toda su piel.
Caso contrario ocurre con Maduro de Venezuela, con quien reanudó relaciones, –entre patanes se entienden–. Petro gusta de la chabacanería y encontró en su par vecino a su media naranja.
Con Israel hay democracia, desarrollo, ciencia, tecnología y riqueza, mientras que con Venezuela encuentras tiranía, humillación, despotismo, nepotismo, cárcel, desplazados y pobreza.
Otro que le hace carantoñas a Petro es el ruso Putin, mostrándole pajaritos de oro, el soviético le hace video llamadas, pero como no habla español y el de acá tampoco habla ruso, apenas se comunican por señas. Hace poco el ex KGB y el ex ‘Guerrillo’ se pelearon, porque el ruso le dijo con gestos:
“Yo quiero que me des…”

Y el colombiano Petro, muy cabreado le contestó:

¡No jodás marika!
Según el lenguaje gesticular, Putin quería que Petro le diera una fruta llamada mamoncillo y el colombiano entendió otra cosa y se enojó.

El (Melicoccus bijugatus) o mamoncillo se da en Colombia y es muy bueno para desarticular el cáncer.
Los dos mandatarios no se han podido traducir, porque en Rusia nadie habla español y en Colombia nadie habla ruso, lo que lleva a una pésima comunicación. No olvidemos que al “Chiquito Putin” se le cae la baba de ganas de poner misiles en Colombia, apuntando a Miami, pero no sabemos si el “Indio Petro” se preste a ese jueguito. Claro que si el siberiano le ofrece un buen costalado de rublos al aborigen, de pronto le funcione, aunque ese rublo está muy devaluado, pero dicen las malas lenguas, que al colombo-sinuano le gustan más los dólares y aquél tiene todo el billete verde confiscado, por esa razón no han podido hacerle ese torcido a USA.
COLOFÓN
En estos tiempos difíciles, es importante poner en su sitio a los enemigos de Israel, tales como el grupo chichí libanés Hezbolá, respaldado por la teto-cracia Islámica de Irán y Hamas, organización política y paramilitar palestina sunita, que además es yihadista. Esta última está casi que desarticulada por los israelíes; a eso súmele el “sensible fallecimiento” por ‘plomonía’ del líder político de Hezbolá en Beirut, Hassan Nasrallah y del líder político de Hamas, Ismail Haniyeh en Teherán, quien pasó a mejor vida, por culpa de una lluvia intensa, en la que le llovieron muchas balas.
Ambos grupos están casi que desmantelados.
Por medio de mis escritos estilo “burlesque”, hago un humor que forma parte importante del engranaje propagandístico de la guerra, precisamente, para burlar al enemigo. Favor ver: www.publikomic.com