COMPARATIVO, LIBRA POR LIBRA, ENTRE LOS PÚGILES ABELARDO DE LA ESPRIELLA E IVÁN CEPEDA CASTRO

COMPARATIVO, LIBRA POR LIBRA, ENTRE LOS PÚGILES ABELARDO DE LA ESPRIELLA E IVÁN CEPEDA CASTRO

Por: Helicioso*

Abelardo Gabriel de la Espriella Otero: (78 kilos, categoría semipesado), del CMI (Consejo Mundial de Intelectuales), quien luce un jab de derecha demoledor y un recto de derecha más poderoso que el de la izquierda. Es un colombiano cosmopolita: rolo- caribe- ítalo- norteamericano, nacido el 31 de julio de 1978, (con sólo 48 años). Además de hablar a la perfección, tres idiomas, estudió derecho en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, de la que fue su profesor el gran orador y prohombre Álvaro Gómez Hurtado; (ese acontecimiento fue contagioso). Hizo especializaciones en Derecho Penal, Criminología y Derecho Administrativo y, maestrías en Derecho, en Colombia y España. Durante todos sus estudios obtuvo notas altas, dignas de encomio. Es poseedor de una elocuencia innata y de una formidable capacidad para resolver problemas intrincados.

Tiene una facilidad enorme para cautivar cualquier auditorio, con una retórica amena y convincente, que es consecuente con su generosa manera de ser. Durante la pandemia del COVID 19, se inventó un plan para ayudar a los campesinos y a las personas más necesitadas de su departamento, con una fórmula llamada “Cosecha solidaria”, en la que les compraba a los agricultores productos tales como verduras, ñame, maíz, yuca, plátano, huevos, frutas, etc. y las repartía, luego, entre las personas pobres de la región, obteniendo una enorme ganancia, traducida en la satisfacción del deber cumplido, muy acorde con las ideas de su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, quien expresa: “Uno vino al mundo a servir y quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Otra perla en su currículo, fue la construcción de vivienda y regalos de computadores para niños pobres.

Según dicen sus biógrafos y sus más encarnizados contradictores, De la Espriella tiene un no sé qué, un no sé dónde y un no sé cuándo, que lo llevan a ser todo un personaje que sobresale de entre la manada, con una calificación de nueve punto cinco sobre diez (9.5/10). Cuando observó que Colombia iba hacia el despeñadero, de la mano del déspota comunista Gustavo Petro, tomó las banderas de la política y sin ser político, se lanzó, como candidato a la presidencia de la república, sin la ayuda de ningún grupo económico ni partidista y, como quien aprende a nadar en un naufragio ganó las elecciones en primera vuelta.

La mayoría de los colombianos de bien estamos expectantes, para que este ilustre paladín de la democracia llegue al Solio de Bolívar, seguros de que sacará al país del marasmo en que se encuentra, asociado con el erudito economista José Manuel Restrepo Abondano, quien además de catedrático ha sido, con lujo de detalles, ministro de hacienda, rector de la Universidad del Rosario y de EIA y consejero matrimonial.

Miremos ahora, al retador de nombre IVÁN CEPEDA CASTRO, nacido el 24 de octubre de 1962 en Bogotá, Colombia, también semipesado del CMG (Consejo Mundial de la Guerrilla), quien luce un jab de izquierda traicionero. Su padre, Manuel Cepeda Vargas, senador de la Unión Patriótica, fue asesinado en 1994, víctima de una persecución contra las huestes comunistas.

Iván estudió filosofía en la Universidad San Clemente de Sofía, Bulgaria, y obtuvo una maestría en Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Católica de Lyon, Francia.

Inició su carrera política en 2010, siendo elegido Representante a la Cámara por el Polo Democrático Alternativo, y luego senador desde 2014, fue reelecto desde 2018, hasta el 2026.

Cepeda ha sido un crítico constante del expresidente Álvaro Uribe, cuestionándolo por presuntas violaciones a los derechos humanos y nexos con paramilitares.

Su confrontación con Uribe derivó en el llamado Caso Uribe, en el que la Corte Suprema concluyó que no había evidencia para acusar al expresidente. Entre la senadora Piedad Córdoba (ya fallecida) e Iván Cepeda, ofrecieron prebendas al exparamilitar Juan Carlos Sierra, más conocido como “El Tuso Sierra”, a quien prometieron dinero y asilo político en los Estados Unidos, si acusaba al doctor Álvaro Uribe, pero el delincuente se negó rotundamente, aduciendo que nunca había conocido al doctor Uribe.

Casi toda la carrera del senador Cepeda se ha caracterizado por un odio visceral contra el expresidente Uribe, quien fue absuelto de toda culpa, por la Corte Suprema de Justicia y por ser de una puntualidad rigurosa para cobrar el chequecito de 55 millones; él es el primero de la fila en cobrar el sueldito en la tesorería del senado. Y es de los que casi nunca tiene proyectos para presentar en su bancada. 

En un candente debate en el que la senadora María Fernanda Cabal le increpó a Cepeda por el reclutamiento de menores y la violación de niños por parte de sus amigos las FARC, éste le contestó que eso era mentira, ya que no tenía pruebas para hacer la denuncia, pero lo más risible del caso, fue que por esa época, el exguerrillero Rodrigo Londoño Echeverry Alias ‘Timochenko’, quien fuera Presidente de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común de las FARC, pidió perdón públicamente, por el reclutamiento, violación sexual y sometimiento de más de dieciocho mil niños y niñas. He ahí la máxima prueba de la negativa y ocultamiento que hace de dichos crímenes el candidato a la presidencia Iván Cepeda.

El candidato siniestro gusta rodearse de personas que no tienen ninguna educación, como por ejemplo su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, quien todavía no puede exhibir su cartón de bachiller, porque según sus propias palabras, “no le gustó estudiar”. Uno no entiende cómo ejercería esta señora de vicepresidente de la Nación, sin la más mínima noción de economía, de matemáticas, de geografía, ni de nada. Uno imagina que, ante un auditorio, fácilmente esta dama pueda confundir “la hija del Rajá”, con “la raja de la hija” y que, en una feria ganadera, pueda trabucar “un torete sardo”, con “un sacerdote”.

‘Ivancho’ como le dicen sus ‘amiguis’ de la guerrilla, padece de un vicio innato y es el de fotografiarse con cuanto delincuente guerrillero y narco se le atraviese, hay unas fotos públicas, donde aparece abrazado con Iván Márquez y Jesús Santrich, otra más, donde a pesar de su malacara, se le ve muy risueño con el jefe del ELN Pablo Beltrán. También existen evidencias de instantáneas con las lacras, Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Fidel Castro, de los que era, como dicen los muchachos reguetoneros “parcero muy cercano”.

Para concluir con este mano a mano pugilístico, digamos que el doctor Abelardo de la Espriella no es ningún santo, pero, Iván Cepeda si es el mismísimo demonio.

¡Firmes con el TIGRE!

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